La falta de aluminio para cerrar la parte baja de la fachada es el principal motivo del aplazamiento.
Según comunicó ayer la empresa constructora a la Dirección de Clínica Girona, las piezas de aluminio necesarias para poder acabar el cerramiento de la parte baja de la fachada no han llegado en las fechas previstas. El motivo es la crisis de suministro que afecta al sector de la construcción, y que es generalizado en el ámbito global.
Ante estas circunstancias excepcionales, la Dirección de Clínica Girona ha decidido aplazar el traslado a la nueva sede, que se había previsto para el próximo puente de la Purísima.
Se está trabajando según la planificación prevista en habilitar los espacios interiores, y se sigue el calendario de las pruebas de todos los equipamientos. Cuando la constructora entregue la obra acabada, Clínica Girona programará unas nuevas fechas para el traslado. De momento no se puede garantizar ninguna fecha de entrega.
Según afirma el gerente de Clínica Girona, Carles Espígol: “Hemos estado hasta el último momento intentando mantener las fechas previstas, con un gran esfuerzo por parte de todos, pero al final la falta de material nos ha llevado a tomar esta decisión”.
La actividad no se ve afectada
Mientras tanto, la Clínica Girona continuará desarrollando su actividad con toda normalidad en su sede actual. Este retraso no afectará la actividad asistencial del centro, ya que la práctica totalidad del equipamiento de la nueva Clínica es nuevo.
La dirección lamenta este retraso, totalmente involuntario, y agradece las muestras de apoyo recibidas en los últimos meses ante la inminente apertura de la nueva sede.
La nueva Clínica Girona, ubicada en la Ctra. Barcelona 204-206, triplica la superficie actual (pasa de 13.000 M² a 41.000 M²). El nuevo centro, que dignifica la entrada sur de la ciudad de Girona, incorpora las tecnologías más innovadoras y será totalmente accesible. La obra, construida bajo criterios de máxima sostenibilidad, tiene un presupuesto de unos 65 millones de euros.