La Dra. Eva Palau, Jefa de Urgencias de Clínica Girona, explica en primera persona su experiencia en Senegal.

La Dra. Eva Palau realizó una pequeña estancia solidaria en Senegal en octubre de 2019 para colaborar con la ONG “Un pas pel Senegal”. Aquí explica su experiencia en primera persona:

“Hace pocos días he podido vivir una breve, pero intensa experiencia personal, he compartido unos días con los compañeros de la ONG “Un pas per Senegal”, en la población de Mbour, a unos 90 km de Dakar.

Ha sido la primera vez que viajaba a la llamada África negra, y la verdad es que se han cumplido los augurios que algunos me decían antes de irme: “cuando la conoces te quedan siempre ganas de volver”.

Han sido 7 días intensos, en los que he podido conocer una parte ínfima de este gran país. Pero realmente el motivo de mi viaje era poder dar una minúscula ayuda como médica. Con la ayuda de los amigos de Un pas pel Senegal, hicimos una visita básica a los 265 niños y niñas, de 5 a 11 años, de la escuela pública de la zona rural de Louly Sindian, que está situada a 10 km de Mbour, y también pude hacer la visita a los niños y niñas del orfanato de Mbodiène. En ambos lugares fueron muy útiles los materiales sanitarios que nos dio la Clínica Girona y con los que todos los implicados están muy agradecidos.

Las vivencias que me he llevado las puedo resumir con unos ojos de agradecimiento continuo y unas sonrisas indescriptibles, y la certeza de que el ser humano tiene como objetivo básico sobrevivir, y que cuando las necesidades básicas no están cubiertas tan solo hay que luchar por ellas y no hay que aspirar a nada más, pero si esta lucha va acompañada de una sonrisa y un hilo de esperanza sobrevivir es más fácil de llevar.

Todos ellos me han dado una gran lección de que la vida vale la pena vivirla, y que las necesidades materiales que nos hemos ido creando simplemente son unos añadidos a la esencia de la vida.

He vivido cómo una persona hizo 100 km para ayudar a escribir una carta a su abuelo, que no sabe escribir. El abuelo nos quería decir en esta carta que no tenía dinero para pagarnos las curas, que con el material que llevé de la Clínica, le están haciendo a su nieto de 10 años, por un cuadro de infección generalizada, desde hace casi 7 años. El niño es albino y el sol le ha producido grandes quemaduras en todo su cuerpo. Pues, como les decía, este señor, el abuelo, nos pedía perdón por no tener dinero y nos decía que tan solo tenía la opción de darnos las gracias con esta carta por curar a su nieto… No hace falta añadir nada más, creo, ¿verdad?

Senegal es un país tranquilo donde las guerras no han hecho estragos, una tierra de esclavos, lamentablemente, que ha sido capaz de luchar por su independencia como colonia francesa, un país, como muchos otros, donde las clases sociales son muy extremas, un país que tiene mucho camino por recorrer. Hay mucho trabajo que hacer. Ellos son conscientes y quieren hacerlo, pero necesitan que los países con más recursos recordemos que existen.

Senegal no necesita el turismo de élite que aterriza en su aeropuerto y va directo a las pequeñas zonas turísticas que existen, a encerrarse en un hotel de lujo con spa, y no es capaz de perder un día de sus lujosas vacaciones para pisar las calles y ver la realidad del país. Senegal no necesita el turismo en busca de sexo, que existe. Senegal necesita gente implicada que crea que es posible ayudar a hacer un país mejor.

¿Saben cómo van algunos niños pequeños “privilegiados” a las escuelas? Con una carreta tirada por un burro… ¿Y saben por qué? Pues porque si no, tienen que caminar 12 km cada día para ir a la escuela; los más grandes, los de 9 años, evidentemente van a pie la ida y la vuelta a casa, donde les espera una jornada de trabajo en el campo o ayudando a la madre joven que tiene 4 o 5 hijos más.

En la escuela donde hice la visita médica también hay niños pequeños que van en carruaje, pero a partir de enero no podrán hacerlo, porque la escuela se ha quedado sin dinero para pagar el servicio, y evidentemente las familias no se lo pueden ni plantear. Esto implica que los niños tendrán que caminar unos 12 km cada día para ir a la escuela o dejar de ir. Hablé con el director de la escuela para ver qué precio suponía este carruaje para un curso: estamos hablando de unos 465 euros todo el curso para transportar a todos los niños.

Me atrevo a pedirles que piensen qué podemos hacer nosotros aquí con 10 euros, pocas cosas posiblemente. Pues si cada uno de nosotros hace una donación, como mínimo de 10 euros, haremos posible que estos niños al menos 1 curso más puedan tener su carreta y puedan ir a la escuela. Y en Senegal, como en todo el mundo, estos niños formados son el futuro del país.

Si pueden, muchas gracias y si no, tranquilos, cada uno hace lo que puede y seguro que ellos les envían una de sus inmensas sonrisas en ambos casos.

Si quieres colaborar puedes entrar en la web: unpaspersenegal.cat y allí encontrarás cómo hacerlo.

Simplemente quiero resumir mi estancia en Senegal con palabras de agradecimiento a todos los que me han ayudado a vivir esta gran experiencia, con el compromiso de volver y os animo a vivirla si podéis o queréis.”

Eva Palau i Gil