La obra de construcción de la nueva Clínica Girona, en la entrada sur de la ciudad, es una obra modélica y respetuosa con el entorno urbano, los vecinos de la zona y con el medio ambiente. No solo cumple todas las normativas al respecto, sino que las supera ampliamente con algunos elementos adicionales de seguridad, residuos y limpieza.
Carretera de Barcelona neta
A modo de ejemplo: el movimiento de camiones, desde hace meses, es continuo, pero si circulas por la carretera de Barcelona a la altura de la obra observarás cómo la carretera está totalmente limpia, no hay las típicas rodadas de barro y tierra que dejan los camiones en otras obras.
Esto se debe a que se ha habilitado en la salida de los camiones, dentro del perímetro de la obra, una “piscina” por la cual deben pasar obligatoriamente todos estos vehículos de gran tonelaje antes de incorporarse a la calle de la ciudad, y de esta manera minimizar la salida de los fangos de la obra a la vía pública.

Uralita engaña con seguridad
Desde el principio se tuvo especial cuidado en la retirada de las cubiertas de las naves industriales existentes en la zona y que contenían fibrocemento, la maldita uralita. Mientras duraron estos trabajos, a cargo de una empresa especializada, y que retrasaron el derribo de las naves algunos meses, todo el perímetro de la obra quedó confinado, y solo se podía acceder con vestimenta especial y siguiendo unas estrictas normas de seguridad.
Aguas freáticas filtradas para devolverlas limpias al Güell
Debido a la presencia de agua en el terreno, se ha realizado una regulación del nivel freático con unas bombas que han extraído el agua del subsuelo y la han vuelto a verter al río Güell a su paso por la zona. Siguiendo un proceso de control de la calidad del agua e incluso se han aplicado medidas para poder cuantificar los metros cúbicos del vertido de agua limpia, en estrecha colaboración y bajo la supervisión de la ACA, la Agencia Catalana del Agua.

Trabaja duro, pero muy seguro
Una obra de estas características, estamos hablando de una superficie de construcción de más de 41.000 metros cuadrados, requiere también aplicar buenas medidas de seguridad para los trabajadores, de diferentes especialidades y empresas, que participan en esta gran obra.
En este caso, no solo se está aplicando toda la normativa al respecto, en seguridad laboral, sino que se han incrementado con algunas adicionales. La obra está perfectamente señalizada con carteles donde se describen los diferentes riesgos de trabajo y también con todas las indicaciones para el personal que se encarga del tratamiento de materiales peligrosos.
Pero además se ha habilitado un “turno” con un control de acceso personalizado para cada trabajador, donde se comprueba, mediante una plataforma informatizada, que todo aquel que accede a la obra tiene la formación y la documentación al día para poder realizar los trabajos con seguridad.

La tierra vuelve a la tierra y los residuos se reciclan
¿Qué se hace con las grandes cantidades de tierra que se extraen de la obra?, se pregunta mucha gente. Pues toda esta tierra sirve para recortar el impacto visual y ecológico de las canteras, como la que tiene la empresa Rubau (una de las tres que participan en la UTE que ejecuta las obras) y que está situada entre el Pont Major y Campdorà. En cuanto a los diferentes residuos, todos ellos se reciclan a partir de contenedores específicos para cada tipo de sustancias y restos, de manera que no queda ninguno sin reciclar después de cada día de trabajo en la obra.

A buen ritmo
Las obras avanzan a buen ritmo y se mantiene la previsión de que todo el edificio estará terminado entre diciembre de 2020 y enero de 2021.
Los trabajos de construcción de la nueva Clínica son obra de la UTE liderada por Construcciones Rubau, juntament amb Ortiz y Edadfred.
La dirección de la ejecución de la obra y el control de calidad y de la seguridad y salud va a cargo de la empresa de arquitectura técnica. AT2 Servicios. Tanto del derribo de las naves como de toda la parte de movimiento de tierras corre a cargo de Transportes Mateu. Allí también trabajan otras empresas especializadas como Terratest, que se encarga de la parte de cimentación y pantallas, o Bis Estructuras, en todo lo referente a la estructura del edificio.